Que no te de miedo

Texto: Iker Cué

Para saber si te gustan las corridas de toros, no hay otra forma de opinar más que asistiendo alguna vez. No te puedes dejar llevar por la opinión de la gente, que muchas veces no ha experimentado lo que es una corrida de toros, debes verla con tus propios ojos para vivir la emoción y pasión que se siente al observar a un torero y un toro crear arte en movimiento.

En una corrida de toros se reúne el ambiente necesario para disfrutar un evento que gente de todo tipo va a experimentar, con la belleza del caballo y la fiereza del toro, el valor del torero y el respeto del aficionado. Es un arte que no se puede explicar con palabras, debes verlo tú mismo para sentirlo y emocionarte, te llega a tocar el corazón, lo que puede hacer un toro al salir de toriles, un torero al torear con el capote, un caballo y un toro durante el tercio da varas, y un banderillero colocando un par banderillas. Todo eso explica cómo y por qué la gente se levanta de su asiento para gritarle a la obra de arte que están viviendo. 

El buen aficionado no es el que se sabe todos los quites ni todas las pintas, sino el que se emociona con la faena que llega a realizar un torero. Tampoco es buen aficionado el que dice que todo está mal, para demostrar que sabe más que todos, porque el toreo no es competencia, es emoción y sentimiento. Hay que asistir a las plazas para que la Fiesta siga viva, y así poder disfrutar de lo que una tarde de toros te puede dejar en la mente y en el corazón. Cuando una faena te llega a emocionar a tal grado, nunca se te va a olvidar. Es muy importante que las nuevas generaciones, como la mía, vean toros y aprendan, para así seguir con el conjunto de artes más grande que hay.

Te invito a ver una corrida de toros, puede que te guste o no, pero tu opinión ya tendrá valor y podrás defender tu punto de vista con argumentos sólidos. Te aseguro que te gustará. 

En lo personal, ver a toreros como “El Payo” o Talavante sentirse y olvidar el cuerpo frente a un buen y bravo toro, no tiene comparación con otra cosa, es un sentimiento de éxtasis que no se te olvida nunca y te ayuda a respetar aún más a la persona que se viste de luces. Una tarde de toros es una tarde perfecta, donde incluso la comida la disfrutas con ansias de que empiece la corrida; al bajar por el túnel sientes las mariposas en la panza, por la incertidumbre de no saber qué es lo que va a pasar. Ni hablar del momento del toro con el torero, una transmisión de arte que no puedes ver ni en un museo ni en el cine. Acabando la corrida, sales con ganas de que sea domingo otra vez para volverlo a vivir. 

No tengas miedo, ve a la plaza de toros y disfruta de un arte que no verás en otro lado. Saldrás caminando como torero y cantando pasos dobles en la cabeza. Ve con tus amigos y no dejes que las nuevas generaciones dejen de ir. 

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